Decíamos Ayer… (En Segura Natura)

Mas de cincuenta años ha cumplido la generación de los nacidos en los últimos cincuenta y primeros sesenta del siglo XX. Entre ellos me encuentro.

Una generación que nacimos casi al mismo tiempo que la Televisión, y el despegue económico de un país que pasado el tiempo nos enteramos que era gris y vigilado. Pero los niños estábamos para jugar en la calle, ir a la escuela, merendar pan con onzas de chocolate y recibir el cariño de los abuelos y las reprimendas de unos padres que procuraban para nosotros un futuro en el que fuésemos hombres de provecho, que se decía entonces.

Cuando miramos hacia atrás hay una trayectoria repleta de experiencias y vivencias. En este tiempo breve que parece que fue ayer, hemos hecho muchas cosas, y quedan muchas por hacer. Aprendimos a ser mayores, nos enseñaron un oficio que al ejercerlo nos ha permitido vivir con mayor o menor holgura. Muchos formamos una familia y hemos asistido a la evolución de una sociedad muy cambiante.

De aquellos tiempos queda aun el cola-cao, pero sin negritos en el anuncio de la tele en blanco y negro, queda el toro de Osborne en el horizonte de unas carreteras convertidas en autovías, y sobre todo nos queda, y para mi es lo mas importante, una renovada curiosidad por aprender cosas nuevas.

 

¡¡hay tanto por conocer aun¡¡

Nunca me ha gustado mirar hacia atrás con la mirada nostálgica de lo que se nos fue, sino de lo que nos ha sido dado.

Escribo en la madrugada. Una madrugada en la Hueta, en el corazón de la sierra de segura. Me acompaña el sonido de una vieja radio a pilas, y una luz que parpadea queriéndome dejar a oscuras de un momento a otro.

La chimenea esta dando el calorcito que desprenden los últimos troncos casi consumidos. En la calle hay un silencio blanco de nieve.

También nevaba más en nuestra infancia, y por eso en esta noche casi primaveral de 2018, los blancos copos que se han sucedido a un dia muy lluvioso me han hecho acordarme de aquellos años.

¡¡¡Decíamos ayer¡¡¡

 

Cuando la mañana me traiga un blanco manto , pisare la nieve y la sentiré crujir bajo mis pies y los de las patas peludas de mi golden tao.

Esta noche pienso en todo lo vivido, en todo lo perdido, y en todo lo ganado, en los que no están, aunque siento que me acompañan siempre.

Me envuelve el silencio de la Hueta, veo los copos de nieve caer mansos.doy gracias a la vida por haberme traido a este rincon de la sierra en donde el tiempo no tiene prisa.

La nieve fundida hará verdecer el musgo, brotara el colchico y la malva. Las escorrentías subterráneas colmataran la laguna endorreica del calar.

Allí veré a las ciervas beber.

Allí recordare los versos de san juan de la cruz.

“mil gracias derramando

Pasó por estos sotos con presura

Y yéndolos mirando

Con sola su figura

Vestidos los dejó de su hermosura”

En cada prímula que esta por nacer, en cada violeta que mostrara su azul celeste en los primeros dias de primavera, en cada botón floral de cada árbol de mi huerto esta la vida y la belleza y la mano de dios.

Y en cada sonrisa de nuestros hijos esta el séptimo día de la creación. Pasó un día, pasó una mañana.

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