Agua y Nieve en la Sierra del Segura

Vuelve la lluvia a este rincón de la sierra de segura, a este valle silencioso en donde me retiro a conjurar la prisa y el ruido.el agua acaricia mansamente las duras agujas de los pinos, deja colgadas sus gotas minúsculas en las brácteas de los botones florales de los frutillos del bosque, maguillas, acerolos.

Llueve sobre nevado, y la nieve recoge el agua finamente tamizada por la temperatura muy próxima al punto de congelación. Con un cayado de fresno, en una mañana fría, húmeda y con nieve crujiente bajo mis pies, camino solo, buscando emocionarme en cada trecho de mi camino improvisado entre el bosque cubierto de blanco níveo y verde primaveral.

 

Quiero buscar las fuentes que alimentan los regatos, la laguna que derrama el agua de su cubeta karstica. Mi cayado de fresno y la compañía de mi perro hacen posible la ascensión hacia las hoyas escondidas en donde surgen las aguas caudalosas y en donde se remansa la fría laguna haciendo un espejo a la luna y un palacio cristalino a las ondinas de la Hueta.

Tienes que venir aquí, peregrino urbanita, a perderte en estas sierras del sur, sierras del Segura en la Hueta de Orcera. Deja tu prisa y tu afán y pisa las frondas y las quebradas y las cerradas que están esperando tu visita desde la ultima glaciación. Te darás cuenta de que muy cerca de la civilización y la tablet hay minúsculos tesoros escondidos, esperándote desde el cuaternario. acompañame y vayamos juntos a buscar tanta belleza. Te daré posada y calor de chimenea y un desayuno con aceite de oliva ecológico de los frutos de estos olivos de sierra. quiero ver como te curas el estrés entre estas sierras de agua y frondoso bosque mediterráneo, con robles centenarios que escaparon a la voracidad de los astilleros de cartagena o cadiz para hacer de su madera cuadernas de navíos de guerra.

Estos últimos días de invierno han traido desde el suroeste, por el golfo de Cádiz, subiendo rio arriba, andanadas de nubes que estan dejando agua cristalina y vestiditos blancos a las criaturas del bosque, y a las ninfas del calar.

Llega a mis oídos un rumor despeñado de aguas limpias y espumosas, que se propaga por la acequia que riega los huertos del valle. y por una cañada reseca en el estio, ahora mana agua mansa que viene desde la laguna rebosante.

Mi curiosidad hace que mis pasos suban serenos siguiendo el curso del agua, y el agua me lleva hasta los primeros saltos de unas cascadas pintorescas.

Nunca como hoy, tanta rumorosidad y tanto alboroto fluvial. las ondinas de la hueta, caprichosas y traviesas hacen juegos de agua entre los guijarros de toba y las piñas caídas al lecho del cauce.

Volutas de espuma ruidosa, cauces desbordados, algarabía de agua derramada como salida del cuerno de la abundancia. mi perro se acuesta en la nieve y yo sumerjo mis pies en el cauce helado para recibir la caricia de las caprichosas criaturas mágicas de la quebrada inundada.

Me apoyo en mi cayado de fresno hasta la primera catarata, que tiene tres colas de caballo de blancas crines y un halo de gotículas haciendo un velo de espuma y niebla mojada. vuelvo mis pasos y remonto el cauce seco, ahora manando agua de la laguna, hasta llegar a la lamina limpísima que como un cristal pulido refleja la magnificencia de los pinares laricios del calar y el blanco purísimo de una nieve no hollada.

Caminantes que me acompañáis en espirita, aunque no os vea, se que estáis deseosos de pisar estas sierras, para sentir lo que el poeta místico dejo escrito en sus estrofas.

“gocémonos, amado,

Y vayámonos a ver en tu hermosura

Al monte y al collado

Do mana el agua pura;

Entremos más adentro en la espesura,”

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