Una botica en la Sierra de Segura

La Sierra de Segura, es una sucesión de enormes calizas, de frondosos pinares y de agrestes parajes.

Es el mejor lugar para venir de escapada rural por Jaén. Como quiera que sus habitantes han vivido en sus valles desde tiempo inmemorial, han tenido que aprender a usar de forma empírica los remedios que la naturaleza ha puesto a su alcance. Además, este aprendizaje en los remedios naturales que la botánica ofrece, es una herencia viva transmitida de generación en generación.

En las alacenas de todas las despensas de la Sierra, no pueden faltar un ramillete de remedios caseros.

Cuando el frío curte la piel de la cara como un cuero viejo, hace estornudar y los virus invernales destemplan el cuerpo, con dolor muscular, afonía y lagrimeo hay que recurrir en primer lugar a los remedios caseros, y más si nos sorprende una nevada en los recónditos valles como el de Trujala o La Hueta.seguranaturavahos

Aún recordamos cuando de niños nuestros padres hacían “vahos” o vaporizaciones a base de plantas medicinales. En una olla se pone agua y cuando rompe a hervir se añaden hojas de albahaca, romero, espliego, salvia , melisa y eucalipto. Se dejan macerar unos minutos, y con el agua aún caliente, se pone una toalla en la cabeza y se acerca la cara a los vapores de la olla, recibiendo las esencias de todas las plantas aromáticas que hemos puesto a infusionar. Y después cama y calditos hidratantes.albahaca, romero, espliego, salvia , melisa y eucalipto seguranatura

A los niños se les ponía un “casco” de cebolla en la mesita de noche para combatir los mocos fluidos que excorian el labio.

Los esguinces, heridas, y pequeños traumatismos se curaban con emplastos de árnica también llamada Té de Roca.tedereocaseguranatura

Los dolores menstruales se combatían tomando unas gotitas de una tintura de ruda en aguardiente serrano, destilado en los alambiques de las aldeas de Santiago Pontones.

Las flores de Sauco, o Sabuco, se toman infusionadas como expectorantes. El marrubio, en infusión, como demulcente y mucolítico.

La Cola de Caballo como remineralizante y diurético.

Al médico se recurría cuando la fiebre nublaba el entendimiento, postraba en la cama, y hacía crepitar el pecho como un acordeón desafinado.

Antes de la invención de los antibióticos, las gripes, complicadas con una mala alimentación, solían acabar en autenticas epidemias. En las noches frías de invierno, al abrigo de la lumbre, han velado a cientos de enfermos con los aromas de los aceites esenciales serranos, y cuando la ciencia flaqueaba, se recurría a rezos e invocaciones de Santos y Vírgenes sanadores.

En mi casa de La Hueta, en Segura Natura (las mejores casas rurales de la Sierra de Segura) no faltan manojos aromáticos de orégano, lavanda, romero y salvia. Tampoco faltan las piñas secas que al servir de mecha para prender la chimenea, perfuman de trementina el ambiente frío, y el aroma que desprenden parecen ahuyentar las miasmas invernales.

En estos días de mucho frío, desde mi casa en la Sierra de Segura, veo nevar. Los copos ponen manto de silencio y magia. Y las plantas silvestres recolectadas en nuestras excursiones veraniegas conjuran el mal que acecha como cada invierno.

boticasierraseguranaturaLa Botica de La Sierra de Segura nos abastece de remedios para el cuerpo dañado y para el alma inquieta.

Si vienes cerca de la aldea de LA HUETA, en la Sierra de Segura más Profunda, verás una pequeña capilla con una imagen de La Virgen de Fátima. La verja no tiene candado y si llueve o nieva puedes descansar en la antesala del camarín de la imagen.seguranaturaermita

Es posible que veas arder dos o tres velas que Valeria o Mercedes han encendido como luces de ánimas.

Por que como buenos serranos, sabemos que donde la ciencia no llega, ayuda la divina providencia.

En mi casa, restaurada, y confortable, leo, escribo, pienso.

Anselmo, el herrero mozárabe que vino de Paredes de Nava miró y admiró la belleza de estas SIERRAS quinientos años antes que yo. Y el tiempo esta como coagulado por que es posible vivir, sobrevivir y hasta morir con los mismos remedios naturales que los Caballeros de la Orden de Santiago utilizaron en su FARMACOPEA DE DIOSCÓRIDES, y en sus LETANÍAS monacales.

Por siempre Serranos de Segura.

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